http://www.expansion.com/2011/10/23/funcion-publica/1319396373.html
La mayoría de los funcionarios optan por un sistema privado de salud, ironía donde las haya, en un momento de defensa de lo público, y ante la amenaza de los recortes a la vuelta de la esquina.
Por otro lado, al Estado le es más rentable esta opción, por lo que retrasa el debate sobre este doble sistema.
En un debate sobre modelos distintos hay que colocar encima de la mesa todas las piezas, es necesaria una reorganización del sistema público de salud, mejorar la gerencia a través de la cualificación, enfocada a optimizar los recursos y mejorar así los servicios prestados.
Por otro lado el sistema privado adolece de altos costes para las aseguradoras, debido al abuso de las pruebas diagnósticas y de las hospitalizaciones. La naturaleza mercantilista de las empresas no debe convertir la salud de las personas en un negocio, no en el sentido moral o inmoral de la palabra, sino porque el objetivo no puede ser otro que el de mejorar la salud y el bienestar.
El futuro es un reto, pero el futuro ha llegado, y es hora de tomar decisiones ¿qué vamos a hacer?.
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